Nuestro amigo Patricio Gutiérrez Oliva nos envia para la nueva sección del blog llamada Catarsis, esta curiosa historia titulada Peluche de Unicornio, una historia realizada para una clase que trata sobre una niña que sufre las consecuencias de una sociedad donde no hay cabida para cuentos de hadas. Pueden leer la historia completa después del salto.


Peluche de Unicornio

La tenue luz de la luna llena que se filtraba por los robles, se mezclaba con el azul de su silueta posada en el prado.

Delgado, viejo y cansado, bebía agua de la vertiente que, entre dos rocas rojizas se escondía de la mirada del hombre.

Luego de saciar su sed y darse cuenta que la hora se aproximaba, apuntó con el cuerno de su nariz hacia el horizonte. Esperó y esperó pero ella no llegaba. La pequeña niña que había conocido hacía un año y le había dado su promesa de ascender con él, no llegaba.

La hora final estaba cerca y ya no podía esperar más. Así que decidió ir en su encuentro.

La buscó en su casa. Nada. La buscó en el patio, en el parque, pero sin rastro de ella.

Al fin reconoció a la madre de la niña, que se aproximaba a la casa llorando y sin darse cuenta, la mujer soltó una carta. El Unicornio esperó a que ella entrara en la casa para leer su contenido. Su sorpresa fue tremenda. Entonces decidió perder para siempre la oportunidad de irse de este mundo y así quedarse en compañía de la pequeña.

Tiempo después, la madre en su visita semanal al sanatorio mental descubrió a la niña aferrada a un peluche en forma de unicornio.

-Hija de nuevo con esas cosas- dijo.- No saldrás de aquí hasta que dejes esas tontas fantasías. ¡Por favor reacciona!